De niñofobia y otras tonterías

adultocentrismo y niñofobia

Mi primer choque con la niñofobia fueron unas navidades, la dragona salio a mediados de octubre y a los pocos meses fuimos a una feria de Navidad a pasear con el cochecito. Un sitio concurrido, pero no dejaba de ser una feria de calle, con aceras anchas y ambiente de paseo y tiendas.

– Ay que ver la gente, salir con eso a la calle, con lo que ocupan y molesta.

Ese fue el comentario de una chica sobre sus 30, con su pareja, pasando por al lado mío y mirando despectivamente al cuco.

Ese día no supe qué contestar, pero desde entonces tuve más de una discusión con conocidos (gente que incluso consideraba amigos) cuando se alzaban con indignación en las redes porque les había tocado soportar a un bebé en el avión o los llantos de una criatura en un piso contiguo perturbaban su descanso (gente que luego montaba sus fiestas juveniles en esos mismo pisos sin tener en cuenta que su música o sus bailes podían molestar a los demás también).

Mi gran choque con la realidad fue el vagón “silencioso” de RENFE, esa discriminación encubierta, yo que hacía mínimo dos viajes al año de más de seis horas en AVE y habría pagado lo que fuera por un asiento tranquilo en el que dar el pecho y dormir a mi bebé, no tenía derecho a ello.

Desde entonces más de una vez me han tachado de “loca de la maternidad” (o loca del co** directamente), por reivindicar el espacio público, la inclusión de las criaturas en el día a día sin tener que estar reducidas a restaurantes familiares con chiquipark.

Hace un par de años participé en un carnaval de blogs sobre la niñofobia, y el tema va saliendo de vez en cuando, con experiencias de madres a las que han invitado a irse de un avión, con familias a las que se les ha anulado una reserva en un restaurante por ir con menores, o aquel desafortunado tuit de una pseudofamosa de turno, que se quejaba porque -recién subida a un tren- le había tocado con una madre con un bebé enfrente.

Y es que en vez de excluir deberíamos pensar en facilitar más las cosas. ¿Sabíais que en los 80 renfe ofrecía un servicio de trenes con ludoteca? Tal vez les saldría caro, con eso de que los menores de 4 años no pagan viaje, si además tienen que llevar monitores y ocupar un montón de espacio que puede estar destinado a asientos cobrados. Les salió más a cuenta el colocar un vagón silencioso en el que prohibirles la entrada.

Ojalá algún día vuelvan a hacer algo así…

Y como he explicado muchas veces, a mi el vagón silencioso no me molesta per se, la norma me parece genial, un vagón en el que no se puede hablar, y de la misma manera que si a alguien le entra una llamada urgente, o le da un ataque de tos, o quiere ponerse a cantar se saldría, yo me saldría si mi bebé llorara, o si se despertara. Pero el poder disponer de un lugar tranquilo en el que darle el pecho y se durmiera sería fenomenal. Pero no. Directamente asumen que somos personas molestas por ir en familia.

Mientras muchos se siguen escudando en el derecho de admisión, ese que puede prohibir menores en sus establecimientos privados, y a quien no le guste, que no vaya. ¿Y si prohibieran personas de una determinada raza o de una determinada orientación sexual? ¿Pueden también hacerlo?

Y nosotras seguiremos educando en la tolerancia, en el respeto, en una sociedad que cada tolera y respeta menos a los menores.

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12 comentarios

  1. De verdad, me enerva este tema…A mí me molestan más los adultos, como te dicen más arriba…Me da mucha rabia que se generalice con los niños, que se les discrimine sólo por serlo…Genial tu post!!

  2. p’atrás, vamos p’atrás, y luego a inculcarles tolerancia, inserción, respeto… desde el ejemplo va a ser que no, porque en espacios compartidos se está volviendo imposible personarse en familia…
    gracias por tu sabiduría, genia.

  3. No tenía ni idea de lo del vagón ludoteca pero es precisamente la idea que estaba dando vueltas en mi cabeza!!!
    En realidad, si todos fueramos más civilizados no necesitaríamos tampoco un vagón silencio, porque todos tendríamos educación y dejaríamos descansar a los demás… en fin.
    #stopniñofobia

  4. Esto me ha pasado a mí pero yo sinceramentr paso de todo y al que no le guste que se aguante. Demomento nadie me ha hablado pero yo no me callo claro, son niños no son adultos y haceb cosas de niños. No molestan a nadie y quien se siente incómodo es un problema suyo que tiene que solucionar porque no es normal que alguien muestre tanto rechazo a los niños.

  5. De que ellos también fueron niños ya se les ha olvidado. Y tal vez les dijeron tantas veces que molestaban que ya han interiorizado ese mensaje. A mí me pasó todo lo contrario. La gente comentaba a mis padres que daba alegría vernos jugar. Y era una generalidad. Los niños se veían como algo que traía felicidad y no molestias. Antes te quedabas embarazadas y te decía “Felicidades. Es lo mejor que te puede ocurrir en la vida”. Ahora te dicen “Buuuf. NO sabes dónde te has metido. Y encima es para toda la vida. Que locura” . Antes no era tan patente esta forma del pensamiento del YO. YO quiero tranquilidad y como lo pago buscaros la vida para conseguirlo, YO quiero exclusividad porque puedo pagarla, YO soy más importante que el resto. Y los niños sobran porque molestan, porque rompen mi exclusividad, porque se meten en medio, ¡que descaro! Pero, eso sí. YO como soy más importante sí que puedo fumarte en la cara, poner la música a tope y lo que me dé la gana y como protestes te llamaré intolerante, radical y lindezas similares. La cultura del ombliguismo que le llaman :_(

  6. Ay, como descendiente de trabajadores de Renfe de generación en generación, te diré que mis familiares están completamente en contra de este vagón. para empezar, porque es un transporte público, con lo cual el que quiera que no le molesten que viaje a solas en limusina y no con el resto de la plebe. Una vez que debemos compartir espacio, debemos tener la mente un poco abierta y saber que hay gente muy incivilizada con la que podemos topar (y que también tendrán dinero para pagarse billetes en primera) y otros mini seres con arrebatos incontrolables como los bebés, que independientemente de la lata o baja alcurnia de sus progenitores están todos más o menos cortados por el mismo patrón. Pero hija, es que cada día parece que el entorno nos moleste más. A mí con los niños me ha pasado lo contrario: jamás me molestaron los hijos ajenos en viajes, restaurantes ni en ningún espacio y ahora ¡los que me ponen de los nervios son los míos!

  7. Un gran post. No sabía que alguna vez existió ése vagón ludoteca… y la verdad es que lo de la niñofobia me pone mala.

  8. Puedo hablar de mi libro? no soy de poner enlaces pero quería compartirte el vagón de familias de la excursión de suiza, de cuando fuimos a ver el museo de Alien que ha tramatizado tanto a mi hijo. http://www.bebefriki.es/2015/11/cosas-que-hacer-con-ninos-en-zurich.htm
    Y ellos tan contentos y yo tan feliz. Palabra, y sin coste adicinal ni nada

  9. Maravilloso post Annabel!!! STOP NIÑOFOBIA!!!! 👏👏👏
    No sabía lo de la ludoteca en los trenes de los 80, a mí me vendría genial en el altaria para Cádiz donde todos los meses pasamos casi 9 horas (ida y vuelta claro) y sé perfectamente esa sensación a la que te refieres, ese temor a las miradas y críticas del resto de viajeros sí a alguno de los frutitos les da por levantar la voz 😰

  10. yo es que me indigno como tu con este tema. Sobretodo porque generalizan con los niños y te puedo asegurar que a mi me molestan mucho más los adultos.
    en mi manzana hay varios pisos de estudiantes que dan a un patio interior y en verano con la ventana abierta he tenido que escuchar sus juergas a las tantas de la madrugada de un día entre semana.
    Por no decir de adultos que en la playa hablan tan alto que es imposible hablar con el de al lado o en restaurantes grupos de adultos que les da igual que haya gente al lado comiendo.
    Y en esas ocasiones no se dice nada.
    Creo que un poco de educación y de respeto y no dar por sentadas cosas que no son. Mi hija se comporta en restaurantes como muchos adultos no hacen.

  11. No sabía que existió pero siempre lo pensé mejor un espacio adaptado que una prohibición.

  12. Cuanta razón tienes!
    a mi me da mucha pena ver que cada día hay mas gente joven (entre 20 o 30) que parece que tienen alergia a los niños y por todo se quejan. Parece que realmente olvidan que ellos también fueron niños. Me pone muy triste.
    Yo soy la primera que intento por todos los medios que mi hija no moleste cuando vamos a algún restaurante o hacemos un viaje. Pero no podemos perder de vista que son niños y se comportan como tal. Y a veces también tienen días malos.
    En este tema, sin duda, vamos a peor, porque lo de los trenes ludoteca me ha dejado muerta. No les saldrían muy rentables, pero menudo inventazo para la época!

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