Tus 7 meses ¡y mi bimaternidad!

Sabes Elora, ahora soy toda una mamá bloguera (sea lo que sea lo que eso quiere decir) pero empecé este blog por tu hermana, y le escribía cartas hace ya cuatro años, luego lo seguí por ella, y ahora por ti, porque me encanta los lugares a los que nos lleva, las alegrías que nos trae, la gente que nos rodea gracias a él.

Pero hace tiempo que quiero escribirte a ti, sobre ti, como si no hubiera nadie más leyéndome, pensando que un día serás tu que leerás esto, igual que releo yo ahora entradas antiguas y me llenan de amor de recordar momentos.

Ay, Elo, que pequeña eres. Has sido tan buscada y tan querida, has venido para revolver nuestro mundo y enseñarnos que se puede aun querer más y más fuerte.

Sabes,  escribo esto contigo encima, intentas quitarme el teclado, que es lo que siempre haces cuando me siento al ordenador, apartando cosas del alcance de tus pequeñas y curiosas manos. Porque lo que más quieres en el mundo es estar encima de una persona, yo a ser posible, aunque cada vez más tu padre también te sirve, incluso tu hermana, que de puro amor te revolea y achucha como si no hubiera un mañana.

Las siestas no van contigo, yo creo que has sacado ese gen búho del que habla siempre una buena amiga  mía, y es que te enfadas cuando estás ya tan muerta de sueño que no puedes dormir a no ser que estés encima mío, o como mucho aceptas una de esas micro siesta en el carro de camino al cole, porque soltarte suele ser un drama ¡ojalá pudiera contarme cómo eres capaz de detectar, aun dormida, que me alejo de ti! Así que ahí te pasas conmigo, en brazos, en la teta, en el salón, hasta que te duermes a las once o las doce, y yo te dejo con cuidado encima de tu padre y sigo jugando al Zelda.

Pero sabes, se que va a pasar rapidísimo, así que aunque a veces me agobie porque el millón de planes que tengo en la cabeza no acaban de salir, estoy y estaré ahí para ti todo el tiempo que me necesites.

 

Te encanta descubrir cosas, que te sentemos con tu cesta de los tesoros, tus cubos de madera, y coger con calma, pasarte de una mano a otra, mirar, chupar y aprender. Te mueves hacia los lados y empiezas a gatear hacia atrás, pero tu quieres estar sentada, o de pie, el resto te interesa poco, y nos llamas para que vayamos al rescate, con tus ñes, y tus ñis, y tus agugues, y algún mami ocasional que aunque fortuito es lo más precioso que puedo escuchar.

La comida parece que ahora empieza a interesarte… aunque te gusta más dársela al perro que comerla tu, pero te encanta quitarnos makis de aguacate, las fresas y el plátano, vas a tu ritmo, y ese es el que te dejaremos que sigas. No tienes dientes, ni te asoman, y tu percentil chiquito me trajo de cabeza un tiempo, pero es que tienes tu ritmo y tu manera.

Mi rubia. Con tu mirada tan grande y tan preciosa, con esos brazos que se tiran hacía mi, con esas ganas de aprenderte el mundo y de no dejar de mirar nada.

Ya te has dormido encima mio, y me da tanta paz quedarme mirándote…

 

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4 comentarios

  1. Pues mira creo que mi Pequeñina también es de las que se enfadan cuando quieren dormir por que no pueden y que lo hacen solo encima de la mami. Justo ahora escribo y la tengo dormidita encima, pero creo que en cuando la ponga en la cama….zas jaja
    Un beso a ambas, es preciosa!

  2. lindas! las veo pronto <3

  3. Ay, hoy tengo yo tema con el sueño drama del mío también. Mira de las siestas no me voy a quejar que parece que va entrando en vereda, pero la noche ¡es insufrible! He llegado a pensar que hay podido ser por la introducción de las legumbres, porque tiene unas ventosidades. Pero no, el día que come otras cosas tampoco duerme bien, separarme un milímetros es imposible. Que dicen que luego echaremos de menos esta fase pero ¡si los vamos a querer igual o incluso más si nos dejan un minutito dormir a nuestras anchas! ¡Ay! El exceso de apego me tiene loca.

  4. Qué bonito Anabel! Lo que les va a gustar a tu niñas leer esto dentro de unos años…

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