Mudanza con niños y miedo al cambio ¿Cómo lo tratamos?

La mudanza con las niñas ha tenido muchos momentos difíciles, recuerdo cuando estábamos en la antigua casa, que la mayor muchas veces preguntaba si todo estaría igual, si nos lo llevaríamos todas las cosas, desde su cama a los dibujos colgados de la pared. Estaba preocupada por el sofá, sus libros, objetos materiales a los que nunca les había hecho caso y mucho por sus juguetes.

Cuando empezamos las cajas de mudanza, participó mucho en la labor de embalar, meter sus cosas en cajas y luego sabía que habrían varias cajas que vendrían con nosotros en el coche y ahí podría poner sus peluches favoritos. Numeramos todas las cajas, y ella escribía los números. Vio como se guardaban sus cosas, jugamos con el papel burbuja y si se tiraba algo o se donaba no lo hacíamos a escondidas.

Pasamos muchos momentos de estrés, sobretodo cuando a una mudanza se le junta una pandemia mundial que dificulta un poco las cosas, pero la ilusión que había detrás de una casa nueva y sobretodo el trabajar mucho el cambio nos ayudó.

Os quiero contar desde la experiencia las cosas que nos funcionaron y las que no, y como las hemos ido trabajando por si os encontráis en una situación parecida.

El error de crear demasiada expectativa

Una de las cosas que hacíamos con toda la buena intención era decirle lo maravillo que en la casa nueva sería todo, lo grande que era, lo bonita, el jardín, y ella se fue creando una imagen en la cabeza que no correspondía con la realidad.

En nuestro caso ella no había podido ver la casa antes, lo ideal es que participen en el proceso de visita y conozcan el sitio, y luego tener claro que habrán cosas que irán mal, y que puede que hayan cosas que no le gusten, pero que poco a poco verán las ventajas. Aquí ha sido así, al llegar hasta se decepcionó porque se esperaba otra cosa, pero ahora que ya ha ido tomando forma y haciéndola suya y nuestra también va generando sentimientos por su casa nueva.

Leer cuentos y ver películas

Os haré un recopilatorio porque realmente hay un montón y tratando el tema desde muchos puntos de vista. Dos de mis favoritos fueron sin duda la película de Inside Out y el libro: La casa de Celia.

En la película Inside Out, en la historia de la niña vemos como de importante es el cambio, lo que cuestan los inicios y que a veces no todo es tan fácil como alegre o triste, que encontraremos muchas veces que se sentirá mal, o triste, o tendrá miedo, y todo eso hay que permitirse sentirlo. Valeria también está en esa edad en la que ya mismo da un cambio de niña a pre-adolescente y es todo muy intenso.

La organización es clave

En nuestro caso hicimos más de 100 cajas y ha sido fundamental para nuestra paz mental el saber que hay en cada caja sin tener que abrirla. En la casa nueva tenemos un un sótano en el que se van a pasar una temporada muchas de ellas sin abrir hasta que poco a poco vayamos amueblando y colocando.

Para las niñas sus cosas son muy importantes y cuando de repente piden sus muñecos de schleich o jugar con los legos hay que tener claro dónde están sin volvernos locos y que ella vea que las cosas van a ir saliendo facilmente.

Así que creamos un documento compartido en el que escribíamos cada cosa que entraba en cada caja, y el número en el que estaba. Ha sido ideal para una vez aquí poder abrir primero las de ropa, las de cocina, o para encontrar juegos de mesa o objetos que han necesitado y no volvernos loca rebuscando entre las cajas.

Dejarle elegir y hacerle participe

Aunque sus ideas a veces sean algo locas, dejar que participe en la elección de muebles, o decoración. Ella tenía ilusión de que -ya que papá estaría trabajando en casa en el piso de arriba- tener una cesta con la que pudiera pedirnos cosas y donde subirle el desayuno desde la cocina. O que elija las plantas para el salón o los cojines del sofá.

Que forme parte de las decisiones, sienta también la casa como suya y además que participe en las tareas de limpieza y orden ¡que con 7 años ya puede hacer un montón de cosas!

Aceptar el miedo al cambio y hablar mucho

Y sobretodo aceptar el miedo al cambio, que habrá días que se sentirá mal, que pueden ocurrir muchas cosas. Que mamá y papá también tienen miedo, que pasarán momentos de nostalgia y que es normal sentirse asustada por lo desconocido, pero que poco a poco irá pasando.

Para esto además hemos encontrado un libro maravilloso que no os puedo recomendar más. “COSAS QUE CAMBIAN Y QUE A VECES NOS ASUSTAN

Los niños y niñas pueden muy fácilmente entender el miedo a los monstruos, a la oscuridad o incluso a quedarse solos, pero los miedos más abstractos, las incertidumbres que nos asustan no son tan fáciles de entender.

En este libro explica cinco situaciones, una de ellas una mudanza a otra ciudad, y varias actitudes que nuestros protagonistas toman y como les afectan esos cambios.

Validar sobretodo sus sentimientos y tener herramientas para tratarlos.

 

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1 comentario

  1. Me ha encantado el contenido de este artículo, de hecho, en breve iniciamos toda la familia una mudanza, y cuando digo “toda la familia” me refiero a dos adultos, 5 niños, un perro, un gato y un ¡periquito!. Gracias :-)

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